En la entrada anterior hablaba de una frustración conocida: pedirle algo concreto a una IA y recibir una respuesta vistosa que no respeta lo que teníamos en mente. En arquitectura, una imagen atractiva sirve de poco si cambia los huecos, la cubierta o las proporciones del proyecto.

La solución no consiste en encontrar una frase mágica. Consiste en darle a 
cada imagen una función, decir qué puede cambiar y comprobar el resultado por pasos. Vamos a verlo con un ejemplo que podríamos usar al preparar una imagen para el portfolio.


Primero: Separar el proyecto de las referencias

Imaginemos que tenemos una vista de una vivienda aún sin materiales. También hemos guardado un par de imágenes de referencia con un tono cálido: revoco claro, madera, vegetación y luz de tarde. Queremos aplicar esa atmósfera a nuestro proyecto, sin convertir la vivienda en otra.

Aquí está la distinción: la imagen base define la forma del edificio y la posición de la cámara. Las referencias solo aportan materiales, luz, color y ambiente. Si no lo decimos, la IA puede tomar de ellas también ventanas, volúmenes o incluso otra perspectiva.

Blog. IA en arquitectura: La solución para hacerse entender

La petición vaga y lo que puede salir mal

PROMPT DEMASIADO ABIERTO
«Haz esta vivienda más realista. Utiliza estas imágenes como referencia y dale un estilo mediterráneo,
elegante y natural».

Suena razonable, pero no aclara para qué sirve cada imagen. La IA podría copiar el tamaño de los huecos de la referencia, añadir un porche que no existe o modificar la cubierta. El resultado puede parecer mejor como imagen y ser peor como representación del proyecto.

Blog. IA en arquitectura: La solución para hacerse entender

A. Prompt ambiguo
Volumen y huecos reinterpretados

B. Prompt bien delimitado
Geometría preservada; cambian solo acabados

El mismo encargo, con límites claros

Antes de escribir el prompt, podemos ordenar el encargo en cuatro piezas: base, referencias, cambios permitidos y elementos intocables. Así la instrucción deja menos decisiones implícitas.

Blog. IA en arquitectura: La solución para hacerse entender

PROMPT PROPUESTO PARA EL EJEMPLO DEL PORTFOLIO
«Usa la imagen 1 como base del proyecto. Conserva su punto de vista, encuadre, volumetría, geometría de la cubierta, posición y proporción de todos los huecos, vuelos y encuentros. Las imágenes 2 y 3 son únicamente referencias de materiales y atmósfera: aplica un revoco mineral claro, detalles de madera natural, vegetación mediterránea y una luz cálida de tarde. Puedes ajustar las texturas, la iluminación y el entorno inmediato para lograr una imagen fotorrealista. No copies la forma de los edificios de las referencias ni añadas, elimines o desplaces elementos arquitectónicos de la imagen 1. Si algún detalle no se distingue, consérvalo sin inventar una solución nueva.»

El prompt no garantiza precisión absoluta. Pero deja claro qué archivo manda en cada decisión. Conviene comparar la salida con la base, especialmente en huecos, cubierta, contorno y perspectiva.

Blog. IA en arquitectura: La solución para hacerse entender

Si aparece un error, corregir solo ese error

Si la primera imagen desplaza una ventana, conviene volver a adjuntar la base y pedir una corrección concreta: «Recupera la posición y dimensiones de la ventana superior derecha tal como aparece en la imagen 1. Mantén intactos el resto de la fachada, los materiales, el encuadre y la iluminación». Si la herramienta permite seleccionar una zona, limita la edición a esa ventana.

Cuando los cambios afectan a muchas partes, es preferible empezar otra vez desde la imagen base.

Otro caso: una fotografía de obra

La misma lógica sirve cuando partimos de una foto real y queremos estudiar una reforma. Aquí la fotografía es la referencia de la geometría existente; una imagen de inspiración puede sugerir acabados, pero no alterar las dimensiones de la estancia.

PROMPT BREVE PARA UNA PROPUESTA DE REFORMA
«Toma la foto 1 como registro del espacio existente. Conserva exactamente el punto de vista y la
posición visible de paredes, techo, suelo, pilares, puertas y ventanas. Propón una reforma del acabado
interior: paredes en tono blanco cálido, pavimento continuo claro e iluminación indirecta en el encuentro del techo. La foto 2 sirve solo como referencia de materiales y atmósfera. No ensanches la estancia, no eleves el techo ni cambies los huecos. Si un área queda fuera de la foto o está oculta, no supongas sus dimensiones.»

Ese último límite es importante: una foto no contiene medidas fiables de todo lo que queda fuera de campo. Una visualización puede ayudar a explorar opciones, pero habrá que contrastarla con planos y mediciones antes de tratarla como una propuesta construible.

Blog. IA en arquitectura: La solución para hacerse entender

Una pauta sencilla para tu próximo intento

1. Define el objetivo: qué imagen quieres obtener y para qué la vas a utilizar.
2. Asigna un papel a cada archivo: base geométrica, referencia de estilo o detalle.
3. Enumera lo que debe permanecer: perspectiva, proporciones, huecos y elementos existentes.
4. Acota lo que sí puede cambiar: materiales, iluminación, mobiliario o vegetación.
5. Revisa y corrige por partes: compara el resultado con la base antes de darlo por bueno.

Conclusión

Hacerse entender con la IA se parece bastante a preparar un encargo para otra persona: hay que explicar el objetivo, compartir el contexto y señalar los límites. Un prompt claro ayuda, pero el trabajo no termina al pulsar «generar». En arquitectura, revisar lo que ha cambiado es tan importante como conseguir una imagen convincente.